domingo, 20 de septiembre de 2009

Mariquitas

MariquitaDe la familia de las Coccinélidas, este pequeño ser que recibe nombres distintos dependiendo de cada país: mariquitas, chinitas, catarinas, sarantontones..., pero que siempre viste con su peculiar e inconfundible "traje" de lunares o puntitos negros, es uno de los pocos bichos del mundo de los insectos que se ha librado de la mala fama captando la imaginación del ser humano de forma positiva y viviendo siempre rodeado de historias de leyenda.
La leyenda primigenia proviene del continente europeo. Allí se afirma que durante la Edad Media, Inglaterra y otros países de Europa sufrieron una extensa invasión de insectos que destruyó por completo las cosechas. Los campesinos, hundidos en la desesperación y no sabiendo qué más hacer ni a qué aferrarse, acabaron por pedir ayuda a Nuestra Señora la Virgen María, para poco después aparecer estos pequeños insectos, hasta la fecha desconocidos, en su auxilio, a los que bautizaron con el nombre de "the beetles of Our Lady" ("los escarabajos de Nuestra Señora"), poniéndoles el nombre de 'ladybugs', en honor a la Virgen. Para estos campesinos medievales, el pequeño coleóptero, de apenas 1/4 de pulgada, tenía el color de un manto de la Virgen, y los puntitos negros representaban sus penas y sus alegrías.
Y es que este simpático y colorido insecto que aprecia la humedad para multiplicarse, sale de su hibernación cuando comienza el calor y es un azote natural para la población de los dañinos áfidos (pulgones) que representan un gran manjar para las mariquitas hambrientas, siendo consideradas un insecticida natural y el mejor control biológico de las plagas de jardines y siembras industriales por lo que no resulta extraño que sean tan queridas en el planeta por los favores prestados, no es para menos, y grandes seductoras del cariño infantil apareciendo en no pocas aventuras y cuentos dedicados a los más pequeños. Sinónimas además de la buena suerte en multitud de lugares, no es nada recomendable matarlas si tenemos la fortuna de toparnos con alguna por azar.
En Norteamérica hay cerca de cuatrocientas especies y unas cinco mil alrededor de todo el planeta. Durante su vida (uno o dos años) la hembra pone entre trescientos y mil huevos pegados al reverso de las hojas. Las larvas tienen un apetito voraz por esos insectos destructores de las plantas de los que hablábamos, los terribles y destructores pulgones. En la etapa larval (veintiún días), una mariquita se puede comer más de cuatrocientos áfidos, y muchos miles a lo largo de toda su vida. Los huevos son de color amarillo, puestos en grupos sobre las hojas. Después de una semana, de los huevos salen las larvas que tienen seis patas, y gran movilidad. Suelen ser de color negro con minúsculas manchas blancas y anaranjadas, aunque hay una gran variedad según la especie. Estas larvas mudan tres veces antes de convertirse en pupas que se adhieren a las hojas, tallos o rocas, y son de un color anaranjado y negro. De éstas emerge un adulto de color amarillo sin tener todavía definidos los colores del adulto; éstos aparecen en unas pocas horas.
Su tamaño varía entre uno y diez milímetros. Suelen ser de colores vivos, con manchas negras sobre un fondo naranja, amarillo o rojo, que no hay que confundir con un caparazón ya que son gruesas alas transformadas, llamadas élitros, que protegen las alas funcionales para el vuelo, el segundo par. Su cabeza, antenas y patas son negros, su forma es oval, y sus extremidades cortas. Y los vivos colores de las mariquitas sirven para mantener alejados a los predadores, que suelen asociar los colores brillantes (especialmente la combinación de naranja y negro o amarillo y negro) con el veneno.
Su depredador natural son los pájaros, pero su desagradable sabor las preserva de ser ingeridas. De hecho, algunas mariquitas son verdaderamente tóxicas para predadores de pequeño tamaño, como los mencionados pájaros o los lagartos, aunque un humano podría comer varios cientos de mariquitas como postre sin notar ningún efecto, pero recordad lo de la mala suerte, decantaos por un helado con virutas de chocolate, mejor.
Para acabar, otra curiosa y simpática leyenda, esta vez argentina, donde a las mariquitas se las conoce como "vaquitas de San Antonio de Areco'', una ciudad que cuando llegaron estos valiosos insectos era tan solo un caserío alrededor de una iglesia pero a la que trajeron tanta suerte que la zona prosperó y de qué manera. La leyenda, que aparece en cuentos infantiles, es todavía más fantástica porque en ella se afirma que las mariquitas llegaron no como insectos, sino como vaquitas, que se multiplicaron como terneritos, y continuaron achicándose hasta convertirse en los coloridos insectos que conocemos hoy día con su característico color rojo, amarillo, anaranjado o rosado, pero eso sí, siempre con sus pizpiretos lunares negros.

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