sábado, 16 de enero de 2010

La ropa del futuro es ya presente

La moda ya no es sólo mera estética, sino que ahora también es inteligente. De hecho, ya es posible encontrar todo tipo de prendas, desde aquellas que levantan el ánimo o calman el estrés, hasta las que mantienen la temperatura corporal, o incluso, repelen los mosquitos.
Es el nuevo concepto de ropa inteligente, una forma de vestirse que aúna diseño y tecnología para vivir mejor. Son prendas con tecnología que permiten personalizar la ropa, preservar el medioambiente y encontrar el bienestar. Así, basándose en la aromaterapia y en el sentido del olfato que llega directo al cerebro, se han creado prendas en las que se incluyen microcápsulas con esencias naturales que, en el momento de vestirlas, despliegan todos sus beneficios. La vainilla y el jazmín, por ejemplo, se suelen utilizar en trajes de novia, ya que calman los nervios y relajan, lo que permite disfrutar de ese día tan especial con serenidad. El aroma de la fresa y el de la manzana ácida se utilizan en prendas de consumo diario: vestidos, pantalones o camisas, para estimular los ánimos decaídos y dibujar la sonrisa en el rostro. De esta manera, ninguna persona, ni tan siquiera el jefe, te puede fastidiar el día.
Utilizando la tecnología del plasma y mediante un proceso absolutamente ecológico, se han creado prendas antimanchas que repelen la lluvia y cualquier líquido, bien sea vino, champán o sopa. Son prendas que, al mismo tiempo que dan seguridad, evitan que se laven continuamente, proceso que contamina los ríos.
Las prendas antiestrés no se trata de diseños con masajes incorporados, sino de prendas con microcápsulas de antiestáticos que evitan que nos carguemos de la energía electroestática que desprende el teléfono móvil o el ordenador, que, además de facilitar la vida, consiguen llevar los nervios a flor de piel. Estas prendas absorben la electricidad electroestática y ayudan a eliminar las barreras del estrés.
Otro tipo de ropa a modo de más ejemplos serían las prendas antimosquitos, que a través de un producto repelente encapsulado en las tramas del tejido, consiguen desviar los picotazos de este impertinente insecto. O también, microencapsulado en abrigos y chaquetas, se han conseguido coser prendas que mantienen la temperatura corporal tanto en verano como en invierno, y en las condiciones climáticas más adversas.
También se recurre a la pintura fosforescente, que absorbe energía de los rayos ultravioletas y emite luz en la oscuridad, para diseñar vestidos de novia. Son tintas luminiscentes, que abanderan la estética como única funcionalidad, ya que en este caso no facilita la vida, pero divierte mucho.
Con el paso del tiempo, las bondades de la tecnología van desapareciendo de las prendas, pero ahora se está estudiando cómo poder recargarlas para que los efectos de esta tecnología dure mucho más tiempo; con todo, las virtudes comentadas pueden disfrutarse durante más de un año, toda una temporada, hasta la siguiente colección.

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