martes, 22 de junio de 2010

Las extrañas no coincidencias entre Lincoln y JFK

Abraham Lincoln y John Fitzgerald KennedyUna historia increíble en la que ambos mandatarios estadounidenses parecen estar ligados por un hilo invisible de sorprendentes coincidencias durante un siglo... Aunque, ¡quizá no sea para tanto!
Repasemos someramente las similitudes en la que los dos presidentes norteamericanos coinciden y que a buen seguro ya has leído en más de un lugar pues es éste un tema hartamente recurrente... Se suele decir, escribir... (y prácticamente todo es muy cierto): Abraham Lincoln fue elegido congresista en el año 1847. Exactamente cien años después, Kennedy sería elegido. Ambos llegaron a la presidencia de los EE.UU. con un siglo de separación. Los dos medían 1,83 metros de altura y los apellidos por los que son célebres y conocidos tienen siete letras. A los dos se les alertó de que no fueran al lugar donde después serían asesinados. (Aunque más curioso todavía es saber que) el secretario general de John Fitzgerald Kennedy se llamaba Lincoln y que, cien años antes, el secretario de Lincoln curiosamente se llamaba Kennedy.
Para los que todavía no vean demasiado claras tan impactantes coincidencias, si nos centramos en sus correspondientes magnicidas, se afirma (y nuevamente es casi todo verdad): El asesino de Lincoln disparó desde un teatro, el teatro Ford, y se escondió en un almacén; mientras que el asesino supuesto de Kennedy disparó desde un almacén y se escondió en un teatro. Sin olvidar de que Kennedy sufrió las heridas mortales cuando iba en un Ford Lincoln. Los nombres de los asesinos tenían quince letras -John Wilkes Booth y Lee Harvey Oswald, respectivamente- y habían nacido también con un vínculo exacto de cien años. Y por cierto que los vicepresidentes de Lincoln y Kennedy habían nacido también con cien años de diferencia y ambos se apellidaban Johnson. ¿Casualidad, azar, juegos del destino, misterio? Que cada uno piense lo que quiera y extraiga las conclusiones que prefiera pero... Busca puntos en común entre tú y tu vecino y verás que existen muchos, busca diferencias y verás que todavia hay muchas más. ¿Qué es lo que pasa si solamente nos fijamos en las coincidencias? Pues lo mismo que con esta historia presidencial y eso es precisamente lo único que hacen los defensores de la en verdad no tan extraña conexión entre Lincoln y Kennedy, resaltar las coincidencias y obviar las múltiples y más numerosas diferencias. Fijémonos ahora -al mismo modo- en las diferencias:
Abraham Lincoln: su nombre completo posee catorce letras, nació en el año 1809 y falleció en 1865. John Fitzgerald Kennedy: veintiún letras su nombre entero, vino al mundo en 1917 y murió en 1963. Sus nombres completos no tienen ni por asomo el mismo número de letras, y tampoco existe un siglo de diferencia exacto entre sus nacimientos y muertes. Lincoln fundó el Partido Republicano; Kennedy, en cambio, era demócrata. Sí es cierto que fueron elegidos con cien años de diferencia como congresistas y presidentes, pero mientras la carrera de Lincoln se contó por fracasos en las urnas entre 1846 -no 1847 como dicen algunos- y 1860, la de Kennedy fue ascendente desde 1946 -¡no 1947!- hasta 1960. Lincoln, además, fue reelegido para el cargo, mientras que Kennedy no acabó su primer mandato en la Casa Blanca. Kennedy tuvo una secretaria llamada Evelyn Lincoln, no obstante no hubo secretaria alguna de Lincoln que se apellidara Kennedy. Oswald se escondió en un cine, y no en un teatro, y asesinó al presidente a distancia, mientras que Booth lo hizo de bien cerca. Es falso que los dos magnicidas nacieran también con un vínculo exacto de cien años, porque realmente Booth lo hizo en 1838 y Oswald, en 1939. (¡Uuuuyyyyyyy, casi!) Que los vicepresidentes se apellidaran Johnson es tan sorprendente como que, dentro de cien años, haya habido, qué decir, dos González, Aznar o Rodríguez (¡no quiera Dios dos Rodríguez! -me dirían algunos amigos allá en la querida E...-) en España, por ejemplo. Y así podríamos seguir recorriendo la vida de ambos mandatarios encontrando algunas similitudes y muchísimas diferencias. Pasa lo mismo con todo el mundo: al comparar la vida de dos personas, si seleccionamos sólo las cosas en las que coinciden, acaba creándose la sensación de que estamos ante algo sorprendente, cuando en realidad no es para tanto. ¿O sí? Para los que todavía defiendan el extraordinario cúmulo de coincidencias como algo misterioso, casi sobrenatural se diría, (y sin ánimo de desmontárselo en demasía y en total ausencia de saña sino tan solo de aportar algo de conocimiento sobre tan manido tema) recordad también que: los dos mandatarios no nacieron ni fallecieron ni el mismo día ni en el mismo mes, no murieron ni siquiera con la misma edad y los nombres de pila de sus esposas no eran precisamente lo que se diga el mismo. Aunque se diga lo que se diga esta historia continuará llenando espacios en televisión, libros, y artículos en prensa porque ya está muy arraigada, me temo.

2 comentarios:

Lourdes dijo...

Muy interesante post. Por lo que a mi en lo personal, siempre me ha parecido un tema siempre intrigante por aquello de las conspiraciones y misterios de siempre. Me gusta tu estilo y siempre los sigo aunque no deje mensaje, ¡upss! Saludos y hasta la próxima.

Luis Mora dijo...

bueno, si haces cuentas, las sumas de los años de nacimiento de ambos presidentes da 18 (1+8+0+9=18) de Lincoln, y (1+9+1+7=18) de Kennedy. :)

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